2 comentarios el “¿ERAN MUCHOS LOS NAZIS?

  1. Pingback: Podemos, pero… ¿NOSOTROS QUEREMOS?… | Nadiesocial's Blog

  2. EL SILENCIO (“La opinión de un alemán en el Islam”. “¿Por qué la mayoría pacífica es irrelevante?”)
    Circula por la red, desde hace tiempo, un ensayo atribuido a Emanuel Tanay, psiquiatra forense fallecido en 2014 y que, aprovechando el tirón de los últimos atentados en París, ha vuelto a ponerse en boga.
    Parece que la idea parte de un bloggero canadiense que la atribuye previamente al abogado William Haynes.
    Vayamos anticipando que se trata de un engaño que, aunque no sean palabra de Dios, pueden verificar en estas páginas:

    https://en.wikipedia.org/wiki/Emanuel_Tanay
    https://www.truthorfiction.com/tanay-merek-german-islam/
    https://en.wikipedia.org/wiki/Paul_E._Marek
    https://en.wikipedia.org/wiki/William_J._Haynes,_II

    La difusión de esta carta viral se atribuye, en algunos medios, a una profesora de la Universidad de Valencia. He recibido un e-mail de ella en el que niega categóricamente la autoría o la distribución del trabajo.
    Sea quien fuere el autor del artículo, comenzamos mal si tiene que atrincherarse en la confección de una mentira para exponer sus ideas.
    Pasemos a analizar, ya sea someramente, el escrito en cuestión:

    Con apariencia de seriedad y proporcionando datos, deja caer algunas frases con intenciones dudosas o que pueden llevar a ideas peligrosas. No digo que no se pueda suscribir nada de lo que expone, pero, como todo, opinable, manipulable y nada novedoso. Muchos otros lo han dicho con antelación:
    “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.” (Mahatma Gandhi).
    “No me preocupan los gritos de los deshonestos, de la gente sin escrúpulos y de los delincuentes, más me preocupa, el silencio de los buenos.” (Nelson Mandela).
    Parece que, a veces, no conocemos o no queremos recordar la historia mas que en las partes que nos acomodan. Los sirios y otros muchos pueblos, venían reivindicando sus derechos y se manifestaron valientemente antes y durante la “primavera árabe” (que no fue un día ni dos, como entendieron los medios informativos); sólo hay que ver el resultado en sangre -dejamos el dolor y el horror aparte-.
    De acuerdo en que hay que manifestar opinión, e implicarse, pero me suena tendenciosa y sibilina la idea de guerra religiosa obviando la huella occidental y su vertiente de intereses económicos y estratégicos (aquí y en otros países árabes).
    A estas alturas, harta ya la confusión entre árabe y musulmán. ¿Somos todos los occidentales católicos?: pues los árabes tampoco son todos musulmanes.
    Se le olvidan al autor de esas frases, que hacen tanto hincapié en el fanatismo musulmán, los siglos de historia cristiana, enarbolando la cruz en tierra de “misiones” y obligando a salvarse a quienes no podían ni decidir si querían ser salvados. Fanatismo que llega hasta hoy día (porque no olvidemos que hay muchas formas de ejercer violencia). Se le olvida también el fanatismo judío que reflejan diariamente los canales de noticias. ¿En qué lado coloca este señor a Israel? Se le olvidan tantos y tantos actos de barbarie como ha conocido el hombre desde que puede ser llamado así.
    ¿Qué se enseñaba a los niños en las iglesias? ¿Qué obligaban a trasmitir a las madres aleccionadas celosamente? ¿Cuántos viajes turísticos de espada y cruz? ¿Cuántas muertes lleva la “Santa Inquisición” a sus espaldas?
    Sí, en nombre del Profeta, hay quienes lapidan a violadas y ahorcan a homosexuales; pero, ¿no escuchamos, aún hoy, a algunos representantes de la Iglesia utilizar la bomba de la palabra y el tanque de su cargo, para afirmar sin pudor ni vergüenza que la homosexualidad es una enfermedad? ¿No es eso terrorismo de púlpito?
    ¿Acaso no es violencia el uso del dinero para someter a trabajadores y pueblos con sueldos miserables? ¿No es terrorismo tener la llave de la sanación y negarla por intereses crematísticos? ¿Es menos lesivo el kalashnikov de la degradación climática?
    Las cifras de muertos a cuchillo, por fusiles o bombas es escalofriante, pero ¿quién cuenta los que mueren día a día en nombre del progreso de algunas cuentas bancarias? ¿No habría que incluir en la lista los apellidos de esos pocos que acumulan en sus bolsillos mucho más que toda la población mundial junta? ¿No son terroristas los estados que permiten y avalan esas y otras formas de sometimiento? A simple vista se diría que se trata también de una minoría que se alza sobre la mayoría para conseguir sus propósitos. Violencia, pura violencia: terrorismo económico. Decía Paul Valery: “La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran”.
    ¿No constituye también un acto de fuerza querer obligar a alguien a pronunciarse aún en contra de sus deseos? ¿Porqué ese alguien, que no sale con la pancarta, se tiene que convertir en mi enemigo?
    Por otro lado, resulta vomitivo el hincapié que se hace sobre la pérdida de la hacienda, la industria, las fábricas… el modo de vida.
    Para finalizar, me parece que están más cerca del fanatismo los que distribuyen cartas-racimo aprovechando la ignorancia, el dedo fácil o la aprensión al mal augurio si cortas la cadena expansiva.
    Pese a todo, tras un invierno inclemente, siempre llega la primavera.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s